La reciente firma de una Orden Ejecutiva en Denver responde a los operativos migratorios en Mineápolis, que resultaron en la muerte de dos ciudadanos estadounidenses el mes pasado. Estas nuevas directrices, impulsadas por la administración local, tienen como objetivo abordar la violencia vinculada a las acciones de los agentes federales de inmigración, con el fin de prevenir abusos durante las redadas que se llevan a cabo bajo la presidencia de Donald Trump.
El alcalde de Denver, Mike Johnston, anunció que la orden permitirá a la policía y a los alguaciles locales intervenir en operativos migratorios federales si se presenta un uso de fuerza que pueda causar muertes o lesiones graves. Esta directriz establece que las fuerzas del orden deben documentar las actuaciones de los agentes de inmigración a través de cámaras corporales y llevar a cabo investigaciones ante cualquier denuncia relacionada con estos operativos.
Además, la normativa destaca la importancia de proteger a los manifestantes pacíficos que se reúnan para protestar o documentar las redadas migratorias, garantizando así el derecho a la libertad de expresión. Las agencias municipales no compartirán información con el Departamento de Seguridad Nacional, y se limitará el acceso de los agentes de inmigración a las instalaciones municipales, exigiendo una orden judicial para su ingreso. Johnston enfatizó que la policía defenderá las libertades civiles y actuará para resguardar la seguridad de los residentes.



