En la madrugada del sábado 25 de abril de 2026, un hallazgo macabro conmocionó a la ciudad balnearia de Mar del Plata. A las 2:30, se descubrió un cadáver completamente calcinado en un descampado ubicado entre los barrios José Hernández y Caribe, en la zona oeste de la localidad. Este hallazgo se produjo tras un llamado al 911 que alertó sobre la situación, lo que llevó a familiares de un joven desaparecido a acercarse al lugar. A pesar del estado avanzado del cuerpo, se considera posible su identificación, generando un clima de incertidumbre y temor entre los habitantes de la zona.
La recolección de evidencias se ha visto complicada por la falta de registros fílmicos y la escasa colaboración de testigos que puedan aportar información relevante. Según los informes, el área donde fue encontrado el cuerpo es frecuentemente utilizada para abandonar vehículos siniestrados y arrojar residuos, lo que refuerza la teoría de que el lugar pudo haber sido elegido intencionalmente para ocultar evidencias. Este contexto genera preguntas sobre las dinámicas del crimen en la región, que parecen estar vinculadas a actividades delictivas más amplias.
La fiscal Florencia Salas ha asumido la dirección de la investigación, que busca esclarecer si la víctima fue asesinada en el mismo lugar del hallazgo o si su cuerpo fue trasladado allí después de haber sido incendiado. Hasta el momento, no se descartan ninguna de las hipótesis, lo que sugiere que los investigadores están considerando todas las posibilidades, incluidas las más sombrías. La complejidad del caso radica en la falta de información clara sobre las circunstancias que rodean la muerte de la víctima.
Este trágico descubrimiento se produjo tras un incendio en el barrio Autódromo, donde tres viviendas precarias fueron afectadas. Aunque inicialmente no se encontraron víctimas en ese lugar, posteriormente una mujer se presentó con prendas de vestir que pertenecían a su hermano, indicando un posible vínculo con los eventos que se están investigando. Esta conexión ha llevado a las autoridades a investigar más a fondo la relación entre ambos incidentes, lo que podría ofrecer pistas sobre el contexto del crimen.
Según fuentes policiales y cercanas a la víctima, el cuerpo encontrado podría corresponder a Kevin Ábalos, un hombre de 33 años. La identificación formal del cadáver se llevará a cabo una vez que se realice la autopsia, aunque ya ha sido reconocido por sus allegados. Kevin había sido visto con vida en su entorno habitual, y su desaparición había generado preocupación entre sus conocidos, lo que añade una capa de tensión emocional a la ya complicada situación.
La investigación judicial está priorizando la posibilidad de que el crimen se haya llevado a cabo en un lugar diferente al del hallazgo del cuerpo. Se está analizando la hipótesis de que el cadáver de Kevin Ábalos fue trasladado al descampado con la intención de dificultar su identificación y eliminar cualquier evidencia. Además, se está indagando sobre posibles vínculos de la víctima con actividades de venta de drogas en diferentes sectores de la ciudad, lo que podría arrojar luz sobre las motivaciones detrás de este crimen tan violento.
El caso sigue abierto mientras se realizan las diligencias necesarias para esclarecer los hechos. Las autoridades están trabajando arduamente en la recopilación de testimonios y el análisis de cámaras de seguridad en busca de pistas que permitan reconstruir el último recorrido de la víctima. La inquietud en Mar del Plata crece ante la posibilidad de que este acto de violencia esté relacionado con un entorno delictivo más amplio, poniendo de relieve la necesidad de abordar las problemáticas sociales y de seguridad que afectan a la región.



