La violencia de género sigue cobrando vidas en Cuba, donde una ONG independiente ha confirmado un nuevo feminicidio que eleva el total de víctimas a 19 en lo que va de 2026. La reciente víctima, Yurelis Puente Naranjo, de 44 años, fue presuntamente asesinada por su exesposo el 8 de mayo en Juraguá, una localidad de la provincia de Cienfuegos. Este hecho ha reavivado el debate sobre la alarmante situación de la violencia machista en la isla, que se encuentra marcada por una preocupante escalada de ataques hacia las mujeres.

El caso de Yurelis es parte de una serie de incidentes donde el agresor, en este caso su exmarido, opta por atacar en el ámbito privado de la vivienda. Según el informe proporcionado por el Observatorio de Género de la ONG Alas Tensas, el agresor se entregó a las autoridades tras cometer el crimen, lo que también plantea interrogantes sobre la dinámica de las relaciones de poder y la falta de protección que enfrentan las mujeres en situaciones de riesgo.

Activistas han señalado que la violencia extrema contra las mujeres en Cuba no solo persiste, sino que se manifiesta con una brutalidad alarmante, especialmente en el contexto de relaciones de pareja o exparejas. Este fenómeno no solo impacta a las víctimas directas, sino que también tiene consecuencias devastadoras para los niños, las familias y las comunidades, creando un ciclo de trauma que se perpetúa en la sociedad.

Desde el Observatorio de Alas Tensas, se ha advertido sobre la precariedad institucional que rodea la atención a las víctimas de violencia de género. En su informe más reciente, la ONG documentó 17 intentos de feminicidio, así como la investigación de otros 12 casos potencialmente letales. Estas cifras indican que la situación es aún más grave de lo que se reporta oficialmente, lo que resalta la necesidad urgente de medidas efectivas para proteger a las mujeres.

El contexto socioeconómico de Cuba, caracterizado por una crisis prolongada, ha agravado la desprotección de las mujeres y niñas, según el análisis de la ONG. En este sentido, se ha exigido la creación de una red nacional de refugios y protocolos públicos que garanticen la seguridad de las víctimas. La situación actual exige una respuesta integral que no solo aborde la violencia en sí, sino que también considere los factores que la propician.

A pesar de que el Gobierno cubano ha proclamado una política de "tolerancia cero" hacia la violencia machista, las activistas han denunciado la falta de acciones concretas y efectivas para prevenir estos crímenes y ofrecer apoyo a quienes los sufren. Además, es preocupante que el feminicidio no esté tipificado como un delito en el Código Penal, lo que limita las herramientas legales para combatir esta forma de violencia. Los medios de comunicación estatales, por su parte, rara vez cubren estos casos, lo que contribuye a la invisibilidad de este problema social.

En un intento por abordar la problemática, la Organización Nacional de Bufetes Colectivos ha inaugurado recientemente una oficina en La Habana destinada a brindar asistencia a las víctimas de violencia de género. Sin embargo, la labor de los tribunales en 2024 reveló que 76 mujeres fueron asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, lo que pone de manifiesto la urgencia de un enfoque más riguroso y efectivo en la lucha contra la violencia de género en la isla.