Una mujer fue sentenciada a tres años y seis meses de prisión efectiva tras ser hallada culpable de amenazar a la familia del futbolista Ángel Di María en un hecho que tuvo lugar en marzo de 2024 en la localidad de Funes, provincia de Santa Fe. Este incidente se inscribe en un contexto de creciente violencia que afecta a diversas áreas de la ciudad, siendo esta una de las múltiples advertencias que el jugador recibió tras su participación en el Mundial de Qatar 2022 y antes de su regreso a Rosario Central.

El ataque se produjo en el exclusivo barrio privado Funes Hills Miraflores, donde se reportaron al menos cuatro disparos, acompañados de una nota amenazante dirigida a Di María. En el mensaje, los agresores dejaron claro que su intención era intimidar al futbolista y su familia, expresando de manera escalofriante que no dudarían en causar daño a sus seres queridos. La misiva contenía declaraciones explícitas que advertían sobre las consecuencias de su regreso a la ciudad, lo que generó un clima de temor y alerta entre sus allegados y la comunidad en general.

Las autoridades policiales tomaron conocimiento del suceso gracias a las grabaciones de las cámaras de seguridad del lugar, que capturaron el momento en que un vehículo arrojó el paquete con la nota amenazante. Tras el aviso del personal de seguridad del country, la Policía de Santa Fe realizó una rápida intervención. En un comunicado emitido poco después, se detalló que el mensaje intimidatorio había sido encontrado en un material de nylon negro y que los disparos habían resonado en la madrugada.

El juez Lisandro Artacho, de Primera Instancia, homologó el procedimiento abreviado propuesto por la Fiscalía Regional 2 del Ministerio Público de la Acusación (MPA), el cual fue aceptado por la defensa de la acusada y convalidado por las partes involucradas. La condena cayó sobre Sara Gutiérrez, quien fue declarada culpable de amenazas coactivas calificadas por el uso de armas, así como de intimidación pública agravada también por el uso de armas de fuego. Además, se le imputó la tenencia ilegítima de un arma de fuego de uso civil, en calidad de coautora de los hechos.

La fiscal Paula Barros, a cargo del caso, argumentó que este ataque formó parte de una disputa interna entre facciones de la barra brava del club Newell's Old Boys de Rosario. Según la acusación, el ataque fue encargado por un individuo identificado como A.N.F., quien instruyó a Gutiérrez para llevar a cabo el plan. A su vez, Gutiérrez reclutó a personas de su confianza para ejecutar el ataque, que tuvo lugar en la madrugada del 25 de marzo de 2024, cuando se aproximaron al domicilio de Di María y dispararon contra la propiedad.

El clima de violencia en Rosario ha ido en aumento en los últimos años, y este caso refleja la compleja relación entre el fútbol y la delincuencia organizada en la región. La amenaza a la familia de un jugador reconocido a nivel internacional no solo resalta la inseguridad que se vive en la ciudad, sino que también pone de manifiesto la necesidad de abordar con seriedad la problemática de las barras bravas y su impacto en la sociedad. La condena de Gutiérrez representa un paso hacia la justicia, aunque muchos se preguntan si será suficiente para desactivar el ciclo de violencia que ha marcado a Rosario en los últimos tiempos.