El sistema judicial argentino ha dictado una sentencia de prisión perpetua contra Matías Manuel Tinte, quien fue hallado culpable del femicidio de Araceli Daniela Mamani, una mujer de 31 años. Este trágico suceso se produjo en noviembre de 2025, en un inquilinato ubicado en el barrio Gorriti de San Salvador de Jujuy. La decisión fue adoptada mediante un juicio abreviado, impulsado por la familia de la víctima y respaldado por la jueza Mónica Cruz Martínez.

La sentencia consideró a Tinte como el autor material y penalmente responsable del homicidio, que fue calificado de “triplemente agravado” debido a la relación de pareja existente entre él y la víctima, así como por el ensañamiento y la violencia de género que caracterizó el crimen. La Fiscalía Especializada en Violencia de Género, Violencia Sexual e Intrafamiliar N°3, liderada por la agente fiscal María Emilia Curten Haquim, presentó pruebas contundentes que sustentaron la acusación y que fueron decisivas para el veredicto final.

Durante la audiencia de sentencia, la jueza Cruz Martínez hizo hincapié en la gravedad de los delitos cometidos y en la necesidad de priorizar la voluntad de los familiares de la víctima, quienes solicitaron que el proceso judicial avanzara sin dilaciones. El Ministerio Público de la Acusación se alineó con esta petición y solicitó la máxima pena, enfatizando el carácter violento y premeditado del crimen. La fiscalía presentó elementos de prueba que evidenciaron la relación tóxica entre Tinte y Mamani, así como el contexto de violencia que había precedido al fatal desenlace.

El femicidio ocurrió la noche del 10 de noviembre de 2025, cuando los vecinos de la calle Campero alertaron al servicio de emergencias 911 tras escuchar gritos provenientes del departamento de la víctima. Al menos dos llamados de auxilio fueron registrados, uno de los cuales fue realizado por un estudiante que declaró haber oído a una mujer pidiendo ayuda. Sin embargo, cuando la Policía de Jujuy llegó al lugar alrededor de las 23:06, no forzaron la entrada al inmueble ni ingresaron, bajo el argumento de que requerían una orden judicial y que el propietario del inquilinato no estaba presente.

La autopsia realizada posteriormente determinó que la muerte de Daniela Mamani se había producido entre la 1:00 y las 3:00 de la madrugada del día 11, al menos dos horas después de que la policía se presentó en el lugar. Esta revelación reavivó el reclamo de la familia, quienes sostienen que la joven estaba viva cuando los policías llegaron y que, de haber ingresado, podría haber recibido la asistencia necesaria para salvar su vida. La hermana de Daniela, Elizabeth, expresó su indignación: “Tocaron la puerta y se fueron. No ingresaron, no rompieron la puerta, nada. Si hubieran entrado, capaz, hoy mi hermana estaría viva”.

Daniela y Matías habían compartido una relación de diez años, pero ella decidió separarse de él cuatro meses antes del crimen debido a episodios recurrentes de acoso. Según Elizabeth, su hermana trabajaba arduamente para mantener a su familia y cuidaba a su padre, mientras que Tinte no tenía empleo y la acosaba constantemente. Aunque no existían denuncias formales recientes ante las autoridades, la familia afirmó que habían sufrido episodios de violencia en años anteriores, lo que genera una discusión más amplia sobre la prevención y respuesta ante casos de violencia de género en el país.

El cuerpo de Daniela fue encontrado alrededor de las 7 de la mañana del 11 de noviembre, y su muerte ha dejado una marca indeleble en la comunidad de Jujuy y en el debate sobre la violencia de género en Argentina. Este caso pone de relieve la necesidad urgente de reformas en la respuesta policial ante denuncias de violencia y el fortalecimiento de las medidas de protección para las víctimas, a fin de evitar que tragedias como esta se repitan. La condena a perpetua para Tinte, aunque significativa, no puede borrar el dolor de una familia que ha perdido a una hija, hermana y amiga en circunstancias tan trágicas.