En un hecho alarmante, la Policía de Ecuador se encuentra en la búsqueda activa de tres menores de edad que se escaparon de una casa de acogida estatal ubicada en Quito. Esta situación se vuelve aún más preocupante tras la reciente fuga de otros cinco niños que lograron ser localizados en la jornada del domingo. La noticia ha generado un gran revuelo en la opinión pública, que exige respuestas sobre la seguridad de los menores en estos centros de protección.
La casa de acogida, conocida como Casa Hogar María Campi de Yoder, alberga a niños que han sido separados de sus familias por diversas razones, incluyendo situaciones de violencia y abandono. Según el Ministerio del Interior, los menores desaparecidos tienen entre 10 y 12 años. A pesar de los esfuerzos de la Fiscalía, que reportó la desaparición de los ocho niños la noche del sábado, los detalles sobre cómo se produjo la fuga aún no han sido esclarecidos.
La denuncia presentada por la coordinadora del hogar indica que los menores aprovecharon un momento de distracción del personal, quienes estaban ocupados en las actividades previas al desayuno. Esta situación pone de manifiesto no solo la vulnerabilidad de estos niños, sino también las falencias en los protocolos de seguridad que deberían estar implementados en estos centros de acogida.
Como parte de la operación de búsqueda, la Policía ha activado un protocolo para localizar a personas desaparecidas, que incluye la revisión de cámaras de seguridad en la zona, la difusión de carteles en redes sociales y la verificación de hospitales y centros de salud en el área metropolitana de Quito. A pesar de estos esfuerzos, hasta el momento continúan sin ser encontrados una niña y dos niños: Darianyelis Valeria Rosales, Maykel Paul Curay Vaca y Luis Eduardo Torres Ojito.
El Gobierno ecuatoriano ha hecho un llamado a la ciudadanía para que colabore con cualquier información que pueda ayudar a dar con el paradero de los menores. Este caso ha suscitado preocupaciones sobre la efectividad de las medidas de protección para los niños que se encuentran en situaciones vulnerables. La falta de información sobre las circunstancias en las que se produjo la fuga también ha generado críticas hacia las autoridades responsables de la administración de estos hogares.
Por otro lado, el Ministerio de Desarrollo Humano, que supervisa estas casas de acogida, ha señalado que los menores estaban allí como parte de una “medida de protección” y no como una forma de privación de libertad. Sin embargo, la ambigüedad en esta afirmación y la falta de claridad sobre las condiciones de vida en el hogar han dejado muchas preguntas sin respuesta. La situación plantea un debate necesario sobre cómo se están manejando las políticas de protección infantil en Ecuador y la urgencia de mejorar la seguridad en estos centros.



