Científicos del Laboratorio Nacional de Los Alamos están explorando un innovador método para mejorar la detección de sismos en la Luna, utilizando cables de fibra óptica instalados sobre su superficie. Esta estrategia surge como una solución alternativa que podría facilitar la identificación de temblores lunares en misiones tripuladas y robóticas venideras.

Recientes investigaciones lideradas por la científica Carly Donahue han demostrado que este enfoque supera las limitaciones y costos asociados a los sismómetros tradicionales, que fueron empleados en las misiones Apolo. Los expertos afirman que este nuevo sistema no solo promete transformar la recolección de datos sísmicos, sino que también contribuiría a aumentar la seguridad durante las expediciones espaciales.

A diferencia de los terremotos en la Tierra, los sismos en la Luna son provocados por factores como la atracción gravitatoria terrestre, impactos de meteoritos y las extremas variaciones de temperatura. Las investigaciones han revelado que el despliegue de cables de fibra óptica en la superficie lunar puede realizarse sin necesidad de ser enterrados, lo que optimiza el uso de recursos y la logística de las futuras misiones.

En un estudio publicado en la revista Icarus, Donahue y su equipo comprobaron que la profundidad de enterramiento de los cables no influye significativamente en la calidad de las señales sísmicas. Esto sugiere que la instalación podría ser llevada a cabo por robots o vehículos exploradores, facilitando la creación de redes extensivas en el entorno lunar sin requerir intervención humana directa.