Este jueves, las principales bolsas de Estados Unidos experimentaron un descenso notable, con el S&P 500 enfrentando su mayor caída porcentual en tres días en el último mes. La tensión en el mercado petrolero aumentó tras los ataques iraníes a dos petroleros, lo que elevó el precio del crudo a más de 100 dólares por barril. Este aumento del petróleo avivó los temores sobre la inflación y desencadenó una ola de ventas en los mercados financieros internacionales.

Los índices bursátiles más destacados, incluidos el S&P 500, el Dow Jones Industrial Average y el Nasdaq Composite, vieron reducciones que superaron el 1% cada uno. En cifras, el S&P 500 descendió 103,99 puntos, un 1,53%, cerrando en 6.671,81 unidades; el Dow Jones cayó 745,55 puntos, un 1,57%, quedando en 46.671,72; mientras que el Nasdaq se contrajo en 406,33 puntos o un 1,79%, alcanzando 22.309,81. Solo el sector energético y algunas acciones defensivas lograron mantenerse a flote en medio de la crisis.

El aumento en el precio del barril de crudo Brent, que subió un 9,2% para cerrar en 100,46 dólares, y el crudo WTI, que creció un 9,7% hasta 95,73 dólares, reflejan la gravedad del conflicto en curso con Irán. Este conflicto ha reavivado el miedo a una interrupción prolongada en la producción de petróleo en el Golfo Pérsico. A su vez, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) alertó sobre la mayor disrupción del suministro petrolero en la historia reciente, y ante esta situación, se anunció la liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas, aunque se reconoció que esta acción es solo un remedio temporal frente a los riesgos a largo plazo.