Los mercados globales continúan reaccionando ante la crisis en Medio Oriente, generando incertidumbre entre los inversores. El miércoles, mientras las bolsas asiáticas experimentaban caídas, tanto las europeas como Wall Street lograron recuperarse. En Nueva York, el optimismo se vio impulsado por sólidos datos del mercado laboral que elevaron la confianza de los operadores.
Antes de la apertura de Wall Street, los futuros de acciones mostraron una notable volatilidad, en medio de rumores sobre un posible llamado a la paz por parte de Irán, lo que podría abrir la puerta para el fin del conflicto. En este marco, el índice Dow Jones de Industriales aumentó un 0,5%, alcanzando los 48.739,41 puntos; el S&P 500 creció un 0,8%, llegando a los 6.868,60 puntos, y el Nasdaq Composite se elevó un 1,3%, situándose en los 22.807,48 puntos.
El enfrentamiento en Medio Oriente ha entrado en su quinto día. Según el almirante estadounidense Brad Cooper, las capacidades defensivas de Irán han sido severamente debilitadas, con su armada incapacitada tras la pérdida de 17 buques. Además, Israel intensificó sus ataques contra el grupo Hezbolá en Líbano, tras recientes represalias por la muerte del ayatolá Alí Jamenei. A su vez, Irán ha atacado con misiles y drones a naciones árabes que albergan bases estadounidenses, ampliando así el conflicto. En un hecho inédito, fuerzas de la OTAN interceptaron un misil iraní dirigido hacia Turquía, marcando un hito en la defensa de un miembro de la alianza durante este enfrentamiento.
Por otro lado, el presidente Donald Trump anunció un plazo de cuatro a cinco semanas para la operación en Irán, mientras que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, aseguró que la acción apenas estaba comenzando. Los mercados están atentos a los efectos inflacionarios que podría generar una guerra prolongada, ya que esto podría afectar gravemente el suministro energético global y elevar los precios del petróleo, que ya mostraron un aumento del 10% al inicio de la semana. Un encarecimiento sostenido del crudo podría obstaculizar el crecimiento económico mundial, intensificando las preocupaciones sobre la inflación.



