El mercado financiero estadounidense mostró un cierre estable el martes, tras una jornada marcada por la incertidumbre generada por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. Los índices bursátiles, que anteriormente habían mostrado tendencias alcistas, terminaron la sesión con ligeras bajas, reflejando la preocupación de los inversores ante la posibilidad de una escalada en la guerra y la creciente amenaza de estanflación.

El S&P 500 retrocedió un 0,2 % y se situó en 6.781,48 puntos, mientras que el Dow Jones cayó un 0,1 % hasta los 47.706,51 unidades. Por su parte, el Nasdaq Composite apenas se movió, cerrando en 22.697,10. La jornada estuvo marcada por fluctuaciones significativas, impulsadas por declaraciones del secretario de Defensa estadounidense sobre posibles intensificaciones en los ataques contra Irán, así como por informaciones sobre el despliegue de minas en el estrecho de Ormuz, lo que generó respuestas amenazantes por parte de Donald Trump.

Los precios del crudo también vivieron una jornada de alta volatilidad. El barril de petróleo Brent finalizó en 87,80 dólares, un descenso del 11,3 % respecto a su cierre anterior, aunque aún lejos de los picos alcanzados el lunes. La situación se complicó tras los comentarios de Trump, que sugirió que la guerra estaba prácticamente finalizada, lo que inicialmente aumentó las expectativas de una resolución rápida. Sin embargo, la incertidumbre resurgió con la reactivación de ofensivas iraníes. Este conflicto no solo ha elevado los precios del petróleo, sino que también ha reavivado temores inflacionarios en un momento en que el mercado laboral estadounidense muestra señales de debilidad, lo que podría llevar a una situación de estanflación, considerada una de las más desafiantes para la economía global.