La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se presentó este miércoles ante el Parlamento Europeo con el objetivo de suavizar las preocupaciones generadas por sus recientes declaraciones en las que afirmó que Europa "ya no puede ser la guardiana del orden de un viejo mundo que ha desaparecido". Estas palabras provocaron reacciones contundentes, especialmente dentro del Gobierno español y entre los grupos progresistas de la Eurocámara.
En su intervención, Von der Leyen se centró en las implicancias del conflicto en Oriente Medio sobre los precios de la energía, pero también reafirmó que la Unión Europea "siempre defenderá" los principios de las Naciones Unidas y del derecho internacional. "La situación del mundo actual no disminuye nuestra voluntad de luchar por el futuro que deseamos. La UE surgió como un proyecto de paz, y nuestro compromiso con la paz y el respeto a los principios fundamentales es tan relevante hoy como lo fue en nuestros inicios", enfatizó ante el pleno.
Estas declaraciones surgen en un contexto de críticas por parte de líderes europeos. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera, junto a varios ministros del Gobierno español, han cuestionado sus afirmaciones, instando a una defensa más firme de los principios que sustentan la Unión Europea desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial. A su vez, la presidenta del grupo socialdemócrata, Iratxe García, advirtió que la complacencia de Europa ante autócratas podría tener graves consecuencias para el orden internacional.



