Un ataque perpetrado por insurgentes en una aldea de una zona aislada de Sudán del Sur dejó un saldo trágico de al menos 169 fallecidos, según informó un representante local el lunes. Este incidente marca un nuevo episodio en la creciente ola de violencia que asola al país, poniendo en peligro la estabilidad y acercándolo al borde de una guerra civil.

Las víctimas del ataque, ocurrido en el condado Abiemnom, incluyen a 90 civiles, así como mujeres y niños, además de decenas de combatientes, según declaraciones de James Monyluak, el ministro de Información de la región administrativa de Ruweng. La brutalidad del ataque resalta el deterioro de la seguridad en el país, donde las hostilidades entre las fuerzas leales al presidente Salva Kiir y los grupos opositores encabezados por Riek Machar se han intensificado.

Ante la crisis, la Misión de Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) informó que cerca de 1.000 personas buscaron refugio en su base tras el ataque. Anita Kiki Gbeho, funcionaria de UNMISS, expresó su preocupación por la situación y pidió a todas las partes involucradas que cesen las hostilidades y se comprometan a un diálogo constructivo. La ONU ha advertido que los recientes enfrentamientos amenazan la frágil paz lograda con el acuerdo de 2018, que puso fin a una guerra civil de cinco años.

La violencia ha crecido en el contexto de un conflicto interno que se reavivó con la destitución de Machar como vicepresidente en septiembre, una medida que muchos consideran motivada políticamente. La comunidad internacional, incluidos Estados Unidos, ha instado a la reanudación de diálogos entre Kiir y Machar para evitar un mayor deterioro de la situación.