La Asamblea Nacional de Venezuela ha dado un paso decisivo al aprobar en primera lectura el Proyecto de Ley Orgánica de Minas. Esta reforma transforma la estructura legal del sector minero y facilita la llegada de capital extranjero para la explotación de minerales como oro, diamantes y tierras raras. La sesión se llevó a cabo cinco días después de la visita a Caracas del secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, y dos días tras el anuncio de la reanudación de relaciones diplomáticas entre ambos países, que habían estado congeladas desde 2019.

El nuevo proyecto, cuyo borrador ha sido revisado por diversos medios, deroga la Ley de Minas de 1999 y la legislación sobre minería de 2015. Con esta reforma, las concesiones se extenderán de 20 a 30 años, permitiendo que tanto empresas nacionales como extranjeras puedan operar directamente en los yacimientos. Además, se ha estipulado que los conflictos serán resueltos mediante arbitraje internacional, lo que representa una demanda histórica de los inversores. Aunque el Estado seguirá siendo propietario de los depósitos, se han propuesto nuevos cálculos impositivos que buscan hacer más atractiva la inversión extranjera.

Esta iniciativa se alinea con la Ley de Hidrocarburos, que fue aprobada tras la captura de Nicolás Maduro en una operación militar estadounidense. La ministra de Minas, durante la visita de Burgum al Palacio de Miraflores, expresó claramente: “Queremos que los modelos exitosos de la Ley de Hidrocarburos también se apliquen en el sector minero”. La ley relacionada con el petróleo había reducido el control estatal y aumentado la participación de capital privado, en un contexto de reversión parcial a la nacionalización impulsada por Hugo Chávez desde 1999. La aprobación de la nueva ley minera parece estar asegurada, dado que el Partido Socialista Unido de Venezuela tiene mayoría en la Asamblea Nacional. Se requieren dos debates en sesiones separadas antes de la aprobación final, aunque la fecha de la segunda sesión aún no ha sido anunciada.

El respaldo de Washington a este proceso se ha materializado con medidas complementarias. Recientemente, el Departamento del Tesoro estadounidense emitió una licencia que permite ciertas operaciones de la empresa estatal Minerven, relacionadas con la exportación y comercialización de oro venezolano, siempre bajo la legislación estadounidense. Burgum, quien también lidera el Consejo de Dominio Energético de la administración Trump, viajó a Caracas para discutir la cooperación en la cadena de suministro de minerales estratégicos. Este contexto de apertura al capital extranjero se enmarca en el potencial del subsuelo venezolano, especialmente en el Arco Minero del Orinoco, una vasta zona de desarrollo estratégico que abarca más de 111.000 kilómetros cuadrados y concentra importantes reservas de minerales.