Luego de varios días de incertidumbre y preocupación entre sus víctimas, Uriel Andrés Barreto Díaz, señalado como el principal responsable de una estafa vinculada a una supuesta cooperativa de inversión que habría perjudicado a más de 120 personas, se presentó ante las autoridades en Bogotá. Su entrega se produjo tras la denuncia de su desaparición, que había comenzado el 19 de enero de 2026, cuando salió de un centro comercial y nunca regresó a su hogar en Mosquera, Cundinamarca.
Barreto, de 35 años, se dirigió a la Sijín de la Policía Metropolitana de Bogotá, donde reconoció su responsabilidad en la operación de la cooperativa. En una declaración a un medio local, negó que su familia o socios anteriores estuvieran implicados en el fraude. El esquema que lideraba prometía rendimientos mensuales del 6% durante seis meses, además de la devolución del capital al finalizar el plazo, lo que atrajo a muchos inversionistas, en su mayoría conocidos y familiares.
La estructura de la supuesta cooperativa se basaba en la confianza y no solo en referencias, utilizando contratos y recibos falsificados para simular respaldo. Sin embargo, a partir de enero de 2026, los pagos comenzaron a fallar, lo que desató la alarma entre los inversionistas y llevó a una serie de denuncias. Barreto admitió que, para mantener las promesas de retorno, recurrió a préstamos y reinversiones, una estrategia que eventualmente colapsó. Aseguró que las amenazas sobre su vida lo llevaron a desaparecer temporalmente, generando angustia entre quienes se sentían estafados y amenazados por el contexto de este fraude.



