Ochenta países reclamaron este jueves, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, la reapertura urgente del estrecho de Ormuz. En una declaración conjunta, condenaron las acciones de Irán y de los rebeldes hutíes de Yemen, a las que atribuyeron perturbaciones en el comercio internacional y amenazas para la seguridad energética.
El documento fue leído por el ministro de Exteriores de Bahréin, Abdulatif bin Rashid al Zayani. “Las acciones de Irán en el estrecho de Ormuz siguen amenazando la seguridad internacional y los derechos y libertades de navegación. Pedimos que se restablezcan sin demora y en su totalidad los derechos y principios de navegación”, señalaron los países firmantes.
La declaración también incluyó una condena “enérgica” a los ataques de los hutíes contra Arabia Saudí y a sus “ataques temerarios” en el mar Rojo. El pronunciamiento se produjo en un contexto de reanudación de los combates entre los rebeldes y las fuerzas leales al Gobierno de Yemen reconocido internacionalmente.
Los hutíes lanzaron el 3 de septiembre una ofensiva en zonas de las provincias de Taiz y Hodeida. Desde entonces, según el material difundido, consiguieron avances territoriales, entre ellos la toma de la ciudad de Moca y de otros puntos de la costa del mar Rojo, lo que representó un revés para las autoridades yemeníes reconocidas internacionalmente.
La expansión incrementó la capacidad de los rebeldes para afectar el tráfico marítimo en Bab el Mandeb, aunque los hutíes aseguraron que no lo harán. La relevancia estratégica de ese paso aumentó a raíz de las alteraciones registradas en el tránsito por el estrecho de Ormuz tras la ofensiva mencionada.



