La Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Novelda, en Alicante, abrió una investigación por un posible delito de odio relacionado con el entierro de una joven trans que murió por suicidio a los 21 años, en 2022. Según la denuncia, la familia habría decidido sepultarla en un panteón familiar del cementerio de Aspe con el nombre y una imagen que tenía antes de iniciar su proceso de transición.

La información fue dada a conocer por Natalia Aventín, presidenta de Euforia Familias Trans-Aliadas. La dirigente explicó que las diligencias comenzaron recientemente, luego de que la organización denunciara el caso ante la Fiscalía y el Ministerio Público resolviera remitirlo al juzgado. La investigación busca determinar si los hechos pueden constituir un delito de odio.

Aventín relató que una amiga de la joven se contactó con la asociación en noviembre de 2022 para informar sobre lo ocurrido. Desde entonces, la entidad impulsa un proceso que, según su presidenta, pretende “devolver la dignidad” a la joven y “reparar el daño que le hicieron en vida y también tras su muerte”. También describió el trámite como “largo” y cuestionó las “muchas ausencias de respuestas” que encontraron durante ese recorrido.

De acuerdo con el relato de Aventín, la joven había nacido en Chile y fue adoptada por una familia que la llevó a España. Cuando tenía diez años intentó comunicarle a su entorno que era una chica. Sin embargo, en ese momento comenzó a ser rechazada y su familia habría decidido llevarla a una terapia de conversión, según señaló la presidenta de Euforia Familias Trans-Aliadas.