La Secretaría de Desarrollo Urbano intimó al Automóvil Club Argentino (ACA) a restituir, en un plazo de 24 horas, el tradicional tótem instalado en la sede de la institución, ubicada en Avenida del Libertador 1850. La estructura, de seis metros de altura, era una referencia habitual para quienes circulaban por la zona y para muchos vecinos representaba “el muñeco del ACA”.

El edificio de esa sede fue proyectado en 1940 y declarado Monumento Histórico Nacional en 2017. Por esa condición, la remoción del tótem debía contar con las autorizaciones correspondientes. La falta de consulta a la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos podría derivar en una sanción para el Automóvil Club Argentino.

La historia del ACA se remonta a 1904, cuando un grupo de pioneros liderado por Dalmiro Varela Castex impulsó su fundación. Varela Castex había importado en 1892 el primer automóvil registrado en el país. En sus comienzos, la entidad buscó promover el automovilismo deportivo, facilitar la compra de vehículos y desarrollar infraestructura vial, además de encargarse de la señalización y la elaboración de mapas de caminos que entonces eran considerados senderos peligrosos.

A partir de 1930, el Plan ACA-YPF promovió la construcción de estaciones de servicio, talleres y sedes en distintos puntos del país. La iniciativa consolidó la presencia de ambas instituciones en el territorio nacional y vinculó al club con el crecimiento de la actividad automotriz y de la infraestructura necesaria para su desarrollo.