El expresidente Donald Trump dejó claro este martes su enfoque sobre Latinoamérica durante su extenso discurso sobre el estado de la Unión, que se convirtió en el más largo de la historia, con una duración de una hora y 48 minutos. En su discurso, Trump subrayó la importancia de restablecer el "dominio y la seguridad de Estados Unidos en el hemisferio occidental", utilizando la palabra "dominio" sin titubear, lo que ha llevado a algunos a cuestionar si está rescatando la doctrina Monroe en una forma contemporánea.
Su declaración resonó con fuerza, especialmente si se considera el contexto de su administración y las acciones tomadas en la región, como la reciente captura de Nicolás Maduro. En ese sentido, el Departamento de Estado afirmó que "este es nuestro hemisferio" y que Trump no permitiría que la seguridad estadounidense se viera amenazada. Este discurso también incluyó menciones a las preocupaciones sobre el fentanilo y las operaciones en el Caribe, revelando que la seguridad nacional es un eje central de su política hacia Latinoamérica.
Sin embargo, la estrategia de Trump podría ir más allá de la mera seguridad. Su visión parece situar a Latinoamérica como un eje fundamental en su proyecto de volver a hacer grande a Estados Unidos, dado el creciente interés y la influencia de China en la región. Desde la explotación del litio hasta acuerdos comerciales con Brasil, la creciente presencia de China en la economía latinoamericana representa un desafío que Trump busca contrarrestar. Así, se plantea un escenario geopolítico en el que la economía se convierte en el motor de cambios políticos en la región.



