En una reciente intervención televisiva, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el inicio de una operación militar a gran escala contra Irán, con el objetivo de eliminar por completo las estructuras de poder establecidas tras la Revolución Islámica de 1979. Durante su discurso, Trump recordó el asalto a la embajada estadounidense en Teherán en 1979 y señaló las actividades de milicias proiraníes en Irak y Yemen como un factor de constante tensión en la región.
Trump hizo un llamado tanto a la población iraní como a las fuerzas de seguridad y militares del país, afirmando que "la hora de la libertad está a la vista". Instó a los miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía iraníes a rendirse, prometiendo que aquellos que depusieran las armas serían tratados con justicia, mientras que los que resistieran enfrentarían consecuencias fatales. La ofensiva ya ha comenzado, con ataques dirigidos a importantes infraestructuras en Teherán, incluyendo sedes gubernamentales y la residencia del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei.
El presidente estadounidense enfatizó que este momento representa una oportunidad histórica para el pueblo iraní, instándolos a tomar el control de su futuro y a luchar por un destino mejor. Además, Trump reiteró su compromiso de impedir que Irán desarrolle armamento nuclear, culpando al régimen de Teherán y a sus aliados por la escalada de hostilidades en el Medio Oriente. Aseguró que Washington no aceptará ningún avance en el programa nuclear iraní y lamentó la negativa de las autoridades de Irán a aceptar propuestas diplomáticas para resolver las tensiones.



