El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que las fuerzas armadas de su país llevaron a cabo uno de los ataques más significativos en la historia de Medio Oriente, dirigiéndose a objetivos militares en la isla de Kharg, Irán. Durante una conferencia de prensa, Trump expresó que la operación, bajo su orden y ejecutada por el Comando Central, logró "aniquilar por completo" las instalaciones militares en esta estratégica isla, considerada una de las principales joyas del país persa.
Kharg, ubicada a 30 kilómetros de la costa iraní, es crucial para la economía de Irán, manejando aproximadamente el 90% de sus exportaciones de petróleo, según datos de JP Morgan. Este territorio no solo actúa como el principal punto de carga para los buques petroleros, sino que también cuenta con grandes tanques de almacenamiento que sirven al mercado internacional. A pesar de la magnitud del ataque, Trump afirmó que no se ha decidido atacar las infraestructuras petroleras de la isla, aunque no descartó esta opción si Irán o cualquier otra entidad interfiere con la libre navegación en el estrecho de Ormuz.
La reciente escalada de tensiones ha llevado a analistas a destacar el riesgo de que un ataque en Kharg pueda tener repercusiones energéticas significativas en la región. El estrecho de Ormuz es un pasaje vital para el comercio de energía, siendo responsable del tránsito de cerca del 20% del crudo y gas natural licuado a nivel mundial. Ante esta situación, Trump anunció que la Marina de EE. UU. comenzará a escoltar petroleros en la región para asegurar el flujo comercial, en un intento por estabilizar los precios de la gasolina en su país. Tras el anuncio, los precios internacionales del petróleo no tardaron en reaccionar, con un aumento del 2,68% en los futuros del Brent, alcanzando los 103,14 dólares por barril.



