El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha planteado la posibilidad de posponer la esperada cumbre con el líder chino, Xi Jinping, si Pekín no se involucra en la misión internacional destinada a desbloquear el estrecho de Ormuz, un punto vital para el comercio global de petróleo. En declaraciones recientes, Trump destacó la importancia de la participación china, argumentando que el 90% del petróleo que consume el país proviene de esta estratégica vía marítima.
Este llamado de atención se enmarca dentro de una creciente presión del mandatario estadounidense hacia sus aliados europeos y asiáticos para que se unan a una operación naval conjunta que busque restablecer la navegación en Ormuz, la cual se encuentra actualmente bloqueada por fuerzas iraníes tras un reciente enfrentamiento que involucró a Washington e Israel el 28 de febrero. Trump advirtió que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) podría enfrentar un futuro complejo si los países aliados no contribuyen a reabrir esta ruta esencial.
La tensión en la región ha tenido repercusiones inmediatas en los mercados energéticos, elevando el precio del barril de Brent, la principal referencia del petróleo en Europa, a 106 dólares. Este aumento está generando mayor inquietud entre los gobiernos de las naciones consumidoras, que ahora se encuentran evaluando las posibles consecuencias de una prolongación del conflicto sobre el suministro global de hidrocarburos. En este sentido, Trump ha manifestado que la tarea de mantener abierto el estrecho es factible para una coalición internacional, y que su administración está en conversaciones con varios países, incluyendo a Japón, Francia, Corea del Sur y el Reino Unido, para sumar esfuerzos a esta misión.



