En un preocupante suceso, la organización Xarxa Dret i Presó ha reportado el suicidio de tres internos en diferentes centros penitenciarios de Cataluña durante los últimos quince días. Los incidentes ocurrieron en las cárceles de Puig de les Basses, en Figueres, y Quatre Camins, en La Roca del Vallès, donde dos de los reclusos se encontraban en celdas de aislamiento al momento de sus muertes, mientras que el tercero había sido ingresado recientemente.

Este alarmante panorama ha sido confirmado por el Departamento de Justicia de la Generalitat, aunque la información emergió gracias a la vigilancia de la sociedad civil. La organización ha criticado la falta de comunicación y transparencia del Departamento, lo que consideran un desprecio hacia el derecho a la información y una contribución a la deshumanización de las personas encarceladas. En su comunicado, lamentan que aún no se tiene claridad sobre la identidad de los fallecidos, las causas de sus decesos o el estado de sus familias.

Ante esta situación, el conseller de Justicia, Ramon Espalader, había implementado hace un año y medio un plan de choque destinado a reducir las tasas de suicidio en las prisiones catalanas. Este plan incluye la prohibición de elementos peligrosos en las celdas y la posibilidad de que los psiquiatras evalúen la necesidad de restringir el aislamiento de aquellos internos que puedan estar en riesgo. Sin embargo, según un informe del propio Departamento, el 80% de los reclusos que se suicidaron entre 2018 y 2023 habían estado en régimen cerrado, lo que plantea serias dudas sobre la efectividad de estas medidas. Espalader ha expresado su profundo pesar por estas muertes y se ha comprometido a revisar y mejorar los protocolos de prevención en el sistema penitenciario.