El pasado lunes se llevó a cabo una misa en honor a Diego Osuna Miranda y Rafael Espeleta Cuéllar, dos jóvenes que perdieron la vida en un trágico accidente automovilístico en la carretera Toluca-Valle de Bravo el 13 de marzo. Ambos eran estudiantes del Northridge School México y provenían de familias influyentes en los sectores financiero y de telecomunicaciones en el país.
La atención mediática se centró en ellos debido a su parentesco con Eduardo Osuna, CEO de BBVA México, y Rafael Espeleta Tejada, CEO de Prime Communications, un socio estratégico de AT&T en México. Sin embargo, ha emergido una tercera víctima que ha quedado en un segundo plano, Edwin Gabriel Rangel Luna, cuya identidad fue confirmada por la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM).
Edwin Rangel, quien se cree era guardaespaldas de los jóvenes, ha sido mencionado en reportes extraoficiales, pero aún no está claro si era el conductor de la camioneta Chevrolet Suburban involucrada en el accidente. Mientras tanto, Alex ‘N’, un joven de 19 años, permanece bajo observación médica y se espera que su estado de salud le permita brindar testimonio sobre lo sucedido. La tragedia ha dejado una profunda huella en el ámbito empresarial de México, donde ambos jóvenes eran considerados promesas del futuro.


