Durante la última sesión del juicio conocido como 'caso ataúdes', que se lleva a cabo en la Audiencia de Valladolid, varios familiares de fallecidos compartieron sus experiencias dolorosas y las irregularidades que habrían ocurrido en los procesos de cremación. José María R.C. fue uno de los protagonistas de la jornada, quien relató que el Día de Reyes de 2001, al recoger la urna con las cenizas de su esposa, notó que aún conservaba calor, lo que avivó sus sospechas sobre la correcta realización del procedimiento. Su deseo de despedirse adecuadamente de su pareja se vio truncado cuando fue forzado a abandonar el crematorio por el personal del tanatorio, lo que dejó una huella emocional profunda en su vida.
Ocho testimonios similares se escucharon en la sala, donde los familiares expresaron su frustración por no haber podido estar presentes durante la incineración de sus seres queridos. Todos coincidieron en que el tanatorio El Salvador había cerrado las cortinas antes de iniciar el proceso, lo que generó desconfianza sobre la autenticidad de los ataúdes utilizados. María de los Ángeles A. compartió su angustia al recordar el fallecimiento de sus padres, afirmando que la falta de acceso a la cremación les robó la dignidad en un momento tan delicado. "Es terrible que ocurra esto con los muertos", subrayó ante los jueces.
Carlos V. y María Soledad C. también aportaron sus relatos sobre el doloroso descubrimiento de que sus seres queridos no recibieron el trato que merecían. A través de la cobertura mediática, Carlos supo de la posible estafa tras la despedida de su padre en 2000, mientras que María Soledad destacó la angustia que sintió al enterarse de las irregularidades en las cremaciones de sus padres gestionadas por el mismo grupo funerario. Este caso ha generado un gran revuelo en la sociedad y los testimonios de los afectados siguen sumándose a la investigación judicial en curso.



