El conflicto en Medio Oriente y el aumento de los precios de la energía están comenzando a influir en las proyecciones macroeconómicas a nivel global. Un reciente informe de Goldman Sachs indica que el incremento en los costos del petróleo y el gas, a raíz de la guerra en Irán, podría disminuir en un 0,3% el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) mundial durante el próximo año, además de elevar la inflación global entre 0,5 y 0,6 puntos porcentuales.
Este análisis, difundido el domingo y elaborado por los economistas Joseph Briggs y Megan Peters, se fundamenta en la revisión al alza de las expectativas sobre los precios de la energía, provocada por el estallido del conflicto y las tensiones en el estrecho de Ormuz, un punto neurálgico para el comercio energético internacional.
A raíz de este nuevo contexto, Goldman Sachs ha ajustado sus proyecciones económicas globales, esperando ahora un crecimiento del PBI mundial del 2,6%, por debajo del 2,9% estimado antes del inicio de la guerra. En paralelo, se anticipa que la inflación global se sitúe en torno al 2,9%, en comparación con el 2,3% proyectado anteriormente. Además, se prevé que el precio del petróleo Brent promedie cerca de 98 dólares por barril entre marzo y abril, lo que representaría un incremento significativo respecto a los niveles promedio registrados en 2025.



