La violencia sufrida por el periodista Carlos Ayala Ozarco en Villavicencio el pasado 21 de febrero ha desatado una ola de reacciones en las redes sociales. Figuras políticas como Daniel Briceño, exconcejal de Bogotá, y Mafe Carrascal, representante a la Cámara por el Pacto Histórico, han protagonizado un cruce de acusaciones sobre el incidente. Briceño denunció que Ayala fue agredido por miembros de la minga indígena y se comprometió a acompañarlo en su búsqueda de justicia, exigiendo una investigación del caso.

El clima de confrontación se intensificó cuando Briceño cuestionó la imparcialidad de la Fiscalía General de la Nación, sugiriendo que podría no actuar de manera objetiva. Este contexto de tensión se produce en un momento crítico, a pocos días de las elecciones presidenciales, donde el ambiente político se encuentra altamente polarizado. Ayala, conocido por sus críticas hacia la coalición de izquierda y el actual gobierno, relató en sus redes sociales que fue golpeado mientras cubría un evento político, lo que ha sido interpretado por muchos como un ataque a la libertad de expresión y al ejercicio periodístico.

La controversia se amplió cuando Carrascal respondió a Briceño en X, criticando su forma de actuar y advirtiendo sobre el peligro que representa jugar con la provocación en el ámbito político. La congresista instó a los líderes a ser responsables y a no poner en riesgo la integridad de otros en pos de protagonismo. La discusión tomó un tono más acalorado cuando Briceño recordó incidentes previos en la política nacional, defendiendo su postura y reiterando la necesidad de investigar lo sucedido con Ayala. Este suceso ha generado apoyo masivo en las redes para el comunicador, resaltando la creciente preocupación por la seguridad de los periodistas en el país.