En una reciente aparición en un programa informativo, el analista internacional Andrei Serbin Pont analizó la tensión creciente en el estrecho de Ormuz, destacando que la presión que ejerce Irán en esta zona es una herramienta clave en su confrontación con Estados Unidos y sus aliados. Según Serbin Pont, la estrategia de Irán no radica en el control físico del estrecho, sino en asegurarse de que operar en esta vía marítima resulte demasiado costoso para otros.
Recientemente, tres buques que intentaban transitar por esta importante ruta marítima fueron atacados por proyectiles no identificados, lo que ha encendido alarmas sobre la estabilidad del suministro mundial de petróleo. Actualmente, el precio del barril se mantiene por encima de los 90 dólares, lo que ha tenido repercusiones inmediatas en las estaciones de servicio de varios países.
La crisis en el estrecho ha ocasionado que cerca de 20 millones de barriles de crudo diarios no lleguen al mercado internacional, una situación que intensifica la volatilidad de los precios. En respuesta a esta escasez, los países del G7 han comenzado a discutir la posibilidad de utilizar sus reservas estratégicas de petróleo, que ascienden a alrededor de 1.200 millones de barriles, como medida para mitigar el impacto en el mercado.



