La desaparición de Diana Ospina, ocurrida en la madrugada del 22 de febrero en Bogotá, ha generado una intensa búsqueda por parte de familiares y autoridades. La joven fue vista por última vez al salir de la discoteca Theatron, en el barrio Chapinero, donde tomó un taxi que la llevó a su hogar. Este caso ha suscitado inquietud en la comunidad y ha movilizado recursos significativos para localizarla.

Durante las primeras etapas de la investigación, el análisis de grabaciones de cámaras de seguridad resultó fundamental para reconstruir los movimientos de Ospina. Las imágenes obtenidas en Chapinero mostraron el instante en que abordó un taxi, y posteriormente, otras grabaciones revelaron un momento crucial: mientras el vehículo se dirigía hacia el domicilio de la joven, dos hombres descendieron de otro taxi y se unieron al auto en el que ella viajaba, lo que provocó un cambio en la ruta hacia la zona de Engativá.

Las autoridades lograron identificar los taxis involucrados a través de un exhaustivo rastreo y se pusieron en contacto con los dueños de los vehículos. Estos informaron que los autos son manejados por diferentes choferes en distintos turnos, lo que ha ampliado las posibilidades sobre quienes podrían estar implicados en la desaparición. En un avance significativo, el conductor del primer taxi se presentó ante la Fiscalía para declarar, asegurando haber sido quien transportó a Ospina y proporcionando detalles sobre los acontecimientos. Las autoridades ahora se enfocan en verificar su testimonio con el material audiovisual recopilado y a la espera de poder tomar la declaración de la propia Ospina, una vez que se encuentre en condiciones de hacerlo.