La ciudad de Narva, ubicada en la frontera este de Estonia y con una población predominantemente de habla rusa, se ha convertido en el epítome de una creciente campaña de propaganda impulsada por medios rusos en redes sociales. Desde inicios de marzo, se han multiplicado los mensajes en plataformas como Telegram y VKontakte que abogan por la creación de una “República Popular de Narva”, promoviendo símbolos y mapas de una entidad separatista y exhortando a la ciudadanía a organizarse o llevar a cabo actos de sabotaje contra el gobierno estonio.
Un informe del portal Propastop, publicado recientemente, alerta sobre esta actividad en línea que recuerda las estrategias utilizadas por Rusia en Ucrania en 2014, cuando se instauraron relatos sobre “repúblicas populares” en áreas con mayoría de hablantes rusos. En esa ocasión, solo Donetsk y Lugansk lograron establecerse con respaldo militar ruso, desencadenando un conflicto armado que perdura hasta hoy.
Marta Tuul, portavoz de la Policía de Seguridad de Estonia, ha denunciado la influencia rusa detrás de estas publicaciones, subrayando que forman parte de una campaña de desinformación diseñada para causar confusión y fracturar la cohesión social. En redes sociales, se observan individuos enmascarados que, ante banderas de colores verde, negro y blanco, convocan a la defensa armada de la pretendida república. Además, se distribuyen listas de actividades que incluyen tanto acciones violentas como propuestas recreativas, como conciertos, mezclando humor y simbolismo en un intento por normalizar una narrativa separatista.
A medida que este fenómeno se expande, Estonia ha manifestado su disposición a albergar armamento nuclear de la OTAN si la situación lo requiere, en el marco del clima de tensión generado por el conflicto en Ucrania. La ubicación geográfica de Estonia la coloca en una posición vulnerable ante amenazas externas, lo que ha llevado a las autoridades a tomar medidas preventivas frente a la escalada de estas provocaciones.



