El sector textil argentino enfrenta una grave crisis que se intensifica en el comienzo de 2026, con un notable descenso en las ventas que se extiende por dos años. Esta situación se enmarca en un contexto de apertura de importaciones y un mercado interno debilitado, lo que ha llevado a un deterioro en la cadena de pagos y al aumento de despidos en la industria.

Según datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), las ventas del sector registraron una caída interanual del 8,4% en los primeros dos meses del año. Además, el 63% de las empresas encuestadas reportó descensos en su actividad, reflejando una tendencia negativa que se ha mantenido en 12 de los últimos 13 relevamientos bimestrales. La utilización de la capacidad instalada se ubicó en un alarmante 23,7% en enero, un descenso significativo respecto al 33,9% del mismo mes del año anterior, lo que indica una notable reducción en la producción de tejidos y hilados de algodón.

La falta de demanda se ha convertido en la principal preocupación para las empresas del sector, con ocho de cada diez compañías señalándola como su mayor desafío. Este panorama se ha visto agravado por el ajuste económico implementado por el gobierno, que ha debilitado aún más el consumo interno. Además, las dificultades en la cadena de pagos se han incrementado drásticamente, con una caída notable en la cantidad de empresas sin atrasos significativos, que pasó del 40% al 21% en un solo bimestre. La combinación de menores ventas, acumulación de stock y dificultades para trasladar aumentos de costos a los precios finales están detrás de este deterioro. Por último, la situación de sobrestock se agrava, con el 50% de las empresas reportando niveles excesivos de inventario, mientras los salarios continúan cayendo en términos reales, afectando aún más el consumo.