El accidente ferroviario ocurrido el 18 de enero en el tramo de alta velocidad de Adamuz, Córdoba, dejó un saldo trágico de 46 fallecidos. Según el informe de la Guardia Civil, de los 19 maquinistas que transitaron por esa línea en la misma jornada, solo uno mencionó haber notado alguna irregularidad durante su recorrido. Este conductor indicó haber sentido un golpe en el lado derecho del tren, mientras que los demás no reportaron ninguna anomalía o sensación extraña en la vía.

El documento, elaborado por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Córdoba, detalla que los testimonios de los maquinistas fueron fundamentales para reconstruir el estado de la infraestructura ferroviaria antes del accidente. Los investigadores están analizando la posibilidad de que existieran problemas de mantenimiento o fallas en la línea que pudieran haber contribuido al descarrilamiento.

A pesar de las declaraciones obtenidas, el informe señala que no se encontraron indicios claros sobre la existencia de anomalías previas en el tramo en cuestión. La falta de reportes de irregularidades por parte de los otros maquinistas se suma a la línea de investigación que continúa abierta, sin descartar ninguna hipótesis, centrándose en la infraestructura ferroviaria como un posible factor del siniestro.