La reciente escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán ha encendido las alarmas en el comercio internacional, ya que se anticipa un aumento significativo en los precios del petróleo. Expertos advierten que, si el conflicto continúa, el barril podría superar los 100 dólares, lo que podría provocar un nuevo aumento de la inflación a nivel global, similar a lo que se vivió durante la invasión de Rusia a Ucrania.

La economía de Estados Unidos sería una de las principales afectadas, enfrentando un incremento generalizado de precios que podría frustrar los planes de la Reserva Federal para reducir las tasas de interés este año. Según analistas de ING, esta guerra impacta un sistema comercial global que ya estaba bajo presión debido a las políticas proteccionistas implementadas por la administración Trump, así como a la fragmentación de las cadenas de suministro derivadas de la pandemia y el conflicto en Ucrania.

El estrecho de Ormuz, considerado el punto crítico del comercio energético mundial, se encuentra ahora en medio de un conflicto activo. Desde Portfolio Personal Inversores señalaron que este corredor marítimo es vital, ya que por allí transita una cuarta parte del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado. Cualquier interrupción en esta ruta afectaría gravemente la logística energética a nivel global. Por su parte, analistas de Goldman Sachs subrayaron que un impacto significativo en el crecimiento global solo se daría si hubiera una interrupción grave y prolongada del suministro de petróleo.