Un temblor de magnitud 5.0 sacudió Lima en la tarde del jueves 26 de febrero, generando preocupación entre los habitantes de la ciudad. La intensidad del sismo se sintió de manera particular en varios distritos, lo que llevó a Hernando Tavera, director del Instituto Geofísico del Perú (IGP), a ofrecer una explicación técnica en una entrevista para un canal de televisión.

Tavera destacó que la singularidad de este movimiento telúrico radica en la cercanía del epicentro a la ciudad, lo que intensificó la percepción del mismo. "Este sismo ocurrió casi directamente debajo de Lima, lo que provocó un sacudimiento de carácter vertical", manifestó en su intervención. Esta característica del sismo genera una sensación diferente en comparación con aquellos que se originan en el mar, donde el movimiento tiende a ser más lateral.

El especialista también explicó que la duración del temblor puede variar según la ubicación de cada persona. Aquellos que se encontraban en pisos altos o sobre suelos blandos experimentaron el movimiento durante más tiempo, debido a la amplificación de las ondas sísmicas. Aunque no se han reportado daños significativos ni colapsos de estructuras, Tavera advirtió sobre la posibilidad de réplicas menores en el futuro, instando a la población a mantenerse alerta y preparada para eventos sísmicos de mayor magnitud.