Recientemente se ha cerrado una etapa en la discusión sobre reformas laborales, tanto prometidas como pendientes, no solo en relación al Fondo Monetario Internacional (FMI). En un contexto global donde se intensifica la preocupación por posibles crisis en el mercado de crédito privado, destacados analistas de Wall Street han emitido serias advertencias. En el ámbito local, la estabilidad cambiaria ha generado un silencio en la toma de decisiones de inversión, impulsando el carry trade.
Las opiniones en los círculos económicos sugieren que, al evaluar el cierre de 2025, la situación actual es una clara señal de que el mercado suele anticiparse a los acontecimientos. Se percibe que la situación económica y política ha mejorado en comparación con lo que se esperaba en diciembre, aunque persiste la incertidumbre sobre si esta calma cambiaria está realmente relacionada con la debilidad de la economía real. La compra de reservas por parte del Banco Central (BCRA), un deseo antiguo del mercado y del FMI, ha sido recibida con satisfacción, aunque las preocupaciones sobre los riesgos del programa económico de La Libertad Avanza son evidentes.
Un economista destacado ha advertido sobre un posible estancamiento, caracterizado por una diversidad en la situación económica. No se prevén mejoras significativas, especialmente en el consumo privado, dado que los ingresos familiares seguirán presionados por la inflación. En un reciente encuentro virtual, un grupo de expertos financieros elogió la capacidad del Gobierno para mantener el equilibrio macroeconómico, lo que ayuda a mitigar la volatilidad a corto plazo. Por otro lado, un grupo de empresarios industriales recibió un análisis macroeconómico que resaltó la coexistencia de una bonanza financiera impulsada por el carry trade con datos de una economía real en debilidad, que continúa enfrentando cierres de fábricas y despidos, todo ello en medio de cambios en los precios relativos y un atraso cambiario.



