En la tarde del 26 de febrero, un sismo de magnitud 4.5 tuvo su epicentro en Ometepec, Guerrero, sorprendiendo a los residentes del estado alrededor de las 23:19 horas. El movimiento telúrico ocurrió a 37 kilómetros al suroeste de la ciudad y se reportó a una profundidad de 34.7 kilómetros, según datos preliminares del Servicio Sismológico Nacional.

Las coordenadas exactas del epicentro fueron 16.413 grados de latitud y -98.612 grados de longitud. Hasta el momento, las autoridades no han reportado daños significativos a causa de este evento sísmico. Es aconsejable que la población permanezca atenta a los comunicados oficiales en caso de actualizaciones o nuevas medidas de seguridad.

Cabe destacar que los sismos no pueden ser pronosticados, ya que actualmente no existen tecnologías que permitan anticipar su ocurrencia. En México, la actividad sísmica es frecuente, con numerosos sismos de baja intensidad que generalmente pasan desapercibidos. Asimismo, la alerta sísmica, que depende de una red de sensores, no siempre se activa, dependiendo de varios factores relacionados con la magnitud y la ubicación del movimiento.