En la noche del 10 de marzo, las fuerzas de defensa aérea de Rusia lograron derribar 17 drones ucranianos en tres regiones del país, marcando así el ataque de menor intensidad registrado en marzo. Este anuncio fue realizado por el Ministerio de Defensa ruso, que contrastó esta cifra con los 163 drones interceptados el día anterior.
De acuerdo con lo informado por las autoridades rusas, de los 17 drones abatidos, nueve fueron destruidos sobre la península de Crimea, cinco en la región de Bélgorod y tres en Kursk. La disminución en la cantidad de drones interceptados sugiere un cambio en la dinámica de los ataques, que han estado ocurriendo con gran frecuencia en las últimas semanas.
Sin embargo, el conflicto sigue cobrando un precio en la población civil. En el distrito de Novaya Tavolzhanka, en Bélgorod, un civil resultó herido debido a la explosión de un dron tipo FPV, sufriendo lesiones por esquirlas y fracturas. El intercambio de ataques aéreos entre Ucrania y Rusia continúa, con ambos países buscando debilitar las infraestructuras críticas del adversario.



