La última ronda de diálogo entre Rusia y Ucrania se llevó a cabo en Ginebra, donde, según el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, se lograron ciertos avances en cuestiones humanitarias y militares, especialmente en lo que respecta al intercambio de prisioneros. Sin embargo, los temas más críticos del conflicto, como la administración de los territorios ocupados y la gestión de la central nuclear de Zaporiyia, siguen sin resolverse, aumentando las dificultades para definir la continuidad de las conversaciones.

Recientemente, el Kremlin manifestó que la fecha para un nuevo encuentro entre las partes es incierta y descartó a Abu Dabi como posible sede, citando “razones obvias”, según lo declarado por el portavoz Dmitri Peskov. Esta afirmación contradice las expectativas de Zelenski, quien había expresado su optimismo sobre la reanudación del diálogo en la misma semana y en los Emiratos Árabes Unidos, generando confusión sobre el futuro de las negociaciones.

La opción de Abu Dabi se considera poco viable debido a la creciente inseguridad en la región, provocada por los recientes enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán. Los Emiratos, junto a otros países con instalaciones militares estadounidenses, han sido blanco de ataques iraníes como respuesta a las acciones bélicas en la zona. Peskov también señaló que el presidente ruso, Vladímir Putin, ha mantenido conversaciones con líderes regionales para tratar de disminuir la tensión, destacando la importancia de abordar la escalada de hostilidades en curso.