El Kremlin rechazó este viernes las acusaciones formuladas por Alemania en relación con el ataque fallido contra el aeropuerto de Leipzig, en el este del país, y cuestionó la respuesta de Berlín frente a ese episodio y al sabotaje del gasoducto Nord Stream. Moscú atribuye este último hecho a las autoridades de Ucrania.
El portavoz de la Presidencia rusa, Dimitri Peskov, calificó de “completamente infundadas” las acusaciones alemanas sobre el incidente en Leipzig. “Rechazamos categóricamente estas acusaciones y las consideramos totalmente vacías y sin argumentos convincentes”, afirmó durante una declaración citada por Interfax.
Peskov también sostuvo que Alemania debería explicar por qué, según su interpretación, no adoptó medidas cuando los responsables del sabotaje contra el Nord Stream fueron “prácticamente pillados con las manos en la masa”. En ese marco, cuestionó además el silencio del ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, sobre ese caso.
“Por ello, ante esta situación, sus afirmaciones no nos suenan convincentes”, concluyó el vocero del presidente ruso, Vladimir Putin, en referencia a las declaraciones de Dobrindt, quien esta semana acusó a Rusia por el episodio ocurrido en Leipzig.
El ministro alemán había señalado que las investigaciones realizadas por las autoridades identificaron un patrón en el ataque que, según su evaluación, incluía componentes de los aparatos y tecnología utilizada para la detonación compatibles con métodos atribuidos a Moscú.



