El Parlamento rumano aprobó este miércoles la autorización para el despliegue de fuerzas y equipamiento militar estadounidense en su territorio, en el marco de la ofensiva en Irán.
La decisión fue anunciada por el presidente Nicusor Dan y permitirá el uso de bases militares en el sur del país y a lo largo de la costa del mar Negro. Estas instalaciones se destinarán a operaciones logísticas y de reabastecimiento, en respuesta a la creciente tensión en Oriente Próximo.
El despliegue contempla la llegada de aviones cisterna y sistemas de comunicación por satélite, junto con el establecimiento de tropas en virtud de un acuerdo de defensa bilateral. Las autoridades subrayan que se trata de recursos defensivos, sin armamento ofensivo, y que la presencia militar estadounidense no implica una intervención directa de Rumania en el conflicto.
Con 272 votos a favor, 18 en contra y cinco abstenciones, la medida fue aprobada en una sesión marcada por la oposición, que expresó su preocupación por la seguridad nacional. A pesar de esto, los partidos del oficialismo defendieron la decisión, afirmando que se enmarca en los compromisos adquiridos por Rumania como parte de la OTAN desde 2004. El objetivo es garantizar operaciones de enlace y reabastecimiento, sin la utilización de armamento en suelo rumano.
Nicusor Dan también instó a la población a mantener la calma, reiterando que no hay armas reales en las instalaciones estadounidenses. Esta decisión se produce en un contexto de mayor actividad militar en Europa, donde otros países, como España e Italia, han optado por no involucrarse en operaciones ofensivas en la región, aunque el Reino Unido ha cambiado su postura y autorizado el uso de sus bases con fines defensivos.



