La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha manifestado su escepticismo ante la próxima ronda de negociaciones diplomáticas entre Estados Unidos, Ucrania y Rusia, en el contexto de la compleja situación que enfrenta Ucrania durante el invierno. Con temperaturas que descienden por debajo de los -25 grados Celsius y una infraestructura energética severamente dañada por ataques aéreos, la población ucraniana enfrenta dificultades extremas, lo que subraya los retos en el camino hacia la paz.
Robles resaltó el alto costo humano que ha traído consigo el conflicto, sugiriendo que, desde la perspectiva del presidente ruso Vladimir Putin, las vidas de los ciudadanos, tanto ucranianos como rusos, parecen tener un valor escaso. A medida que se aproxima el cuarto aniversario del inicio de la guerra, la ministra enfatizó la necesidad de trabajar de forma constante hacia la paz, aunque se mostró cautelosa respecto a la efectividad de los futuros diálogos. “Soy escéptica porque para Putin la guerra no tiene un alto costo. Las vidas humanas, ya sean ucranianas o rusas, parecen no tener mucho valor para él”, afirmó durante una entrevista.
A pesar de su reserva, Robles admitió que cualquier avance en el diálogo puede ser considerado un paso positivo. Sin embargo, subrayó que son los ucranianos quienes deben tener la última palabra sobre cualquier acuerdo de paz o posibles concesiones territoriales. “En un proceso de paz deben existir cesiones, pero solo los ucranianos pueden determinar hasta dónde están dispuestos a llegar”, afirmó, reafirmando el principio de la soberanía nacional frente a las presiones internacionales. La ministra también describió el proceso de negociación como “lento y frustrante”, resaltando el sufrimiento de la población civil agravado por el crudo invierno y los ataques a la infraestructura crítica, lo que alimenta su perspectiva escéptica sobre avances inmediatos en el conflicto.



