Las prácticas culturales y rituales familiares son parte integral de la crianza de los bebés en diversas comunidades. Sin embargo, ciertos rituales pueden acarrear riesgos significativos para la salud de los recién nacidos. Acciones como colocar monedas en el ombligo, manipular la mollera, usar hierbas o realizar limpias espirituales pueden derivar en complicaciones serias, desde infecciones hasta daños permanentes.

Entre las costumbres más difundidas se encuentra la colocación de una moneda sobre el ombligo del bebé, con la intención de “proteger” al pequeño de enfermedades o influencias negativas. No obstante, los profesionales de la salud advierten que esta práctica puede incrementar el riesgo de infecciones en el cordón umbilical si la moneda no está limpia o si se utiliza un vendaje que mantenga humedad. Además, la presión ejercida sobre el ombligo puede interferir en la cicatrización natural, elevando el riesgo de sufrir omfalitis, una infección que puede ser grave en los recién nacidos.

Otro ritual que genera preocupación entre los pediatras es la manipulación de la mollera, o fontanela, la parte blanda del cráneo del bebé. Se cree que presionar o masajear esta zona puede fortalecer al niño o prevenir enfermedades. Sin embargo, los expertos destacan que la fontanela tiene un papel crucial en el crecimiento y desarrollo cerebral, permitiendo la expansión del cráneo. Manipularla de manera inapropiada puede ocasionar hematomas, fracturas o hemorragias internas, lo que representa un serio riesgo para la salud del infante.

Además, el uso de hierbas, aceites o remedios caseros para tratar cólicos o resfriados puede resultar peligroso, dado que muchas familias aplican estos productos sin conocer las dosis adecuadas o sus efectos secundarios. La Sociedad Mexicana de Pediatría sugiere evitar estos tratamientos no científicos y consultar a un médico ante cualquier síntoma. Por último, las limpias o rituales que involucran objetos calientes o humo pueden causar quemaduras o intoxicaciones, siendo los bebés particularmente vulnerables debido a su piel sensible y su sistema respiratorio en desarrollo. Se recomienda a los padres priorizar prácticas basadas en evidencia científica como la lactancia materna y la vacunación, adaptando las tradiciones familiares de manera segura.