Investigadores del Laboratorio Nacional de Oak Ridge en Estados Unidos han dado un paso significativo en la industria automotriz con el desarrollo de una innovadora aleación denominada RidgeAlloy. Este nuevo material permite transformar el aluminio reciclado de automóviles en piezas estructurales resistentes, abordando el desafío de reutilizar grandes cantidades de aluminio que, por su contaminación con impurezas, no eran aptas para componentes de alto rendimiento.
El avance, reconocido por el Departamento de Energía de EE. UU., busca cambiar la tendencia actual en la que la chatarra de aluminio automotriz se destina a productos de menor valor debido a la mezcla con hierro y otros elementos durante el reciclaje. RidgeAlloy ha superado estas limitaciones, ofreciendo características de resistencia, ductilidad y seguridad, incluso en metales reciclados con impurezas. El proceso de elaboración se basa en técnicas avanzadas de diseño de aleaciones y simulaciones computacionales, asegurando que se cumplan los exigentes estándares de calidad en la fabricación de vehículos modernos.
En un tiempo récord de 15 meses, los científicos lograron llevar el desarrollo de esta aleación desde su conceptualización hasta la producción de piezas reales. La tecnología tiene el potencial de aprovechar hasta 350.000 toneladas anuales de aluminio reciclado en Norteamérica durante la próxima década. A medida que crece la presencia de vehículos con carrocerías de aluminio en el mercado estadounidense, se espera que la disponibilidad de chatarra aumente, a pesar de los retos que presenta la contaminación durante el proceso de reciclaje. RidgeAlloy se presenta como una solución efectiva para maximizar el uso de recursos reciclados y reducir la dependencia del aluminio primario, cuyo proceso de producción es intensivo en energía.



