El Real Madrid se prepara para enfrentar al Benfica en el partido de vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones, que se llevará a cabo en el Santiago Bernabéu. Este encuentro llega en un contexto de alta tensión tanto en el ámbito deportivo como extradeportivo, con una ventaja mínima para los españoles y la sombra de incidentes racistas ocurridos en el partido de ida.

La UEFA ha tomado medidas drásticas ante la situación, suspendiendo provisionalmente al argentino Gianluca Prestianni, quien tuvo un intercambio verbal con Vinícius durante la celebración del gol que dio ventaja al Madrid en Lisboa. Además, la expulsión de José Mourinho durante ese mismo partido ha frustrado su regreso al banquillo del Bernabéu, aumentando la incertidumbre sobre su presencia en este crucial encuentro.

El ambiente se ha visto complicado por el reciente tropiezo del Real Madrid en Pamplona, donde perdió el liderato de la liga ante Osasuna. Este traspié ha generado inquietud entre los aficionados, que ahora temen que un nuevo resultado negativo en la Champions pueda desencadenar una crisis mayor en el club. Con varias ausencias significativas, incluyendo a Dean Huijsen y la duda de Kylian Mbappé, el equipo dirigido por Álvaro Arbeloa enfrentará un desafío considerable en su búsqueda por avanzar en el torneo.