El Gobierno de Corea del Norte cuestionó este miércoles las recientes pruebas de lanzamiento de misiles de largo alcance Tomahawk realizadas por Japón en aguas del océano Pacífico. Pyongyang calificó esas maniobras como «una grave amenaza que destruye la paz y la seguridad mundiales» y denunció un cambio en la orientación militar de Tokio.

«Japón, un Estado criminal de guerra, está acelerando su transformación en un Estado belicista», afirmó Kim Yo Jong, hermana del líder norcoreano, Kim Jong Un. Según sostuvo, ese proceso se desarrolla en un contexto internacional marcado por una confrontación cada vez más intensa entre distintos bandos.

Kim también mencionó otros episodios recientes de participación japonesa en ejercicios militares, incluidos algunos realizados junto con Estados Unidos en la costa norte de la isla filipina de Luzón. A su juicio, esas actividades contradicen las propias leyes fundamentales de Japón.

Tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial, Japón renunció en su Constitución a contar con un Ejército tradicional, a poseer armas nucleares y a utilizar la guerra como medio para resolver disputas internacionales. El país dispone, sin embargo, de fuerzas de autodefensa.

La dirigente norcoreana recordó que Japón había procurado presentarse en el ámbito internacional como un «Estado amante de la paz» y que había cuestionado a los países vecinos que buscaban ampliar sus capacidades militares. Ahora, en cambio, sostuvo que Tokio dejó expuesta «su ambición de convertirse en una potencia militar».