Este lunes, Zacatecas fue escenario de una multitudinaria manifestación conocida como la “Megamarcha No Más Represión”, donde miles de ciudadanos alzaron su voz en apoyo a los campesinos productores de frijol que fueron desalojados y detenidos durante un operativo policial el 9 de mayo. La movilización, que reunió a más de 7,500 personas, se convirtió en una de las más significativas de los últimos tiempos en la región, reflejando un profundo descontento social y una creciente preocupación por la criminalización de la protesta. La marcha fue organizada por una amplia gama de actores sociales, incluidos estudiantes, sindicatos, colectivos feministas y diversas organizaciones sociales, quienes acusan al gobierno estatal de David Monreal de reprimir a quienes defienden sus derechos.

La movilización comenzó en la Unidad Académica de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Zacatecas y se deslizó por las principales arterias de la capital, culminando en la emblemática Plaza de Armas. Durante el recorrido, se observaron tractores, trilladoras y grupos de trabajadores de distintos sindicatos, que hicieron visible la diversidad de sectores que se sumaron a la causa. La participación activa de los sindicatos, como el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y otros colectivos campesinos, subraya la gravedad de la situación y la necesidad de una respuesta gubernamental que atienda las demandas de los agricultores.

Las consignas que resonaron a lo largo del trayecto, como “¡Fuera gobernador!” y “¡Juicio político contra David Monreal!”, evidencian el malestar acumulado entre la población, que se siente ignorada y desprotegida frente a las decisiones del gobierno. A pesar de los intentos de la administración por silenciar las voces disidentes, la respuesta de la ciudadanía fue contundente, con automovilistas y transeúntes mostrando su apoyo mediante aplausos y bocinazos. Esta muestra de solidaridad es un indicativo del creciente clamor por justicia y un cambio en la gestión de los recursos públicos.

El origen de esta crisis se remonta a las demandas de los productores de frijol, quienes exigen el cumplimiento de acuerdos establecidos con el gobierno en marzo y abril para la compra de 1,500 toneladas del grano a un precio estipulado de 27 pesos por kilogramo. Sin embargo, los agricultores denunciaron que, en un giro inesperado, el nuevo esquema de acopio ha reducido el precio a solo 16 pesos por kilo, lo que agrava la situación económica de los productores y pone en riesgo la sustentabilidad del sector agrario en Zacatecas.

Durante la movilización, los líderes campesinos enfatizaron que una parte significativa del frijol continúa almacenada, sin que las autoridades federales o estatales hayan realizado la recepción correspondiente. Isaías Castro Trejo, uno de los representantes del movimiento, resaltó que las protestas no cesarán hasta que se concrete una solución efectiva para los productores. Su firme declaración, “No nos van a intimidar”, refleja la determinación de los manifestantes de continuar su lucha frente a las adversidades.

El operativo del pasado sábado, que resultó en la detención de 12 personas, incluyendo a estudiantes universitarios y una maestra jubilada de 74 años, ha sido uno de los episodios más controversiales y ha generado un fuerte rechazo entre la población. Este hecho ha sido considerado como un acto de represión que no solo afecta a los involucrados, sino que también envía un mensaje intimidatorio a quienes buscan hacer valer sus derechos. La situación en Zacatecas se encuentra en un punto crítico, y la continuidad de las protestas sugiere que la tensión entre el gobierno y la ciudadanía seguirá en aumento a menos que se tomen medidas concretas y efectivas para abordar las demandas de los sectores vulnerables.