La población de hipopótamos en Colombia ha crecido de manera exponencial en los últimos años, alcanzando entre 180 y 200 individuos, según el conteo realizado en 2024 por el Ministerio de Ambiente, el Instituto Humboldt y la Universidad Nacional. Esta situación es consecuencia de la llegada de cuatro ejemplares a la Hacienda Nápoles en 1981, traídos por Pablo Escobar desde un zoológico en Estados Unidos. Si no se toman medidas, se estima que para 2035 la cifra podría superar los 1.000 hipopótamos.

La proliferación de esta especie invasora ha desencadenado un grave problema ambiental, ya que los hipopótamos, al no tener depredadores naturales en la cuenca del Magdalena Medio, representan una amenaza tanto para el ecosistema como para las comunidades locales. Además, su control se complica por el afecto que la población ha desarrollado hacia estos animales a lo largo de los años, así como por las restricciones legales impuestas por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas.

El 21 de junio de 2024, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible aprobó la resolución 0774, que busca implementar un plan de intervención para gestionar la especie invasora. Sin embargo, este avance ha sido criticado por Nicolás Ibargüen, documentalista y ambientalista, quien advierte que la inacción del Gobierno ha sido una constante en las últimas dos décadas. Ibargüen propone una "solución final" que incluye el traslado de los hipopótamos al Vantara Animal Kingdom en India, destacando las capacidades éticas y técnicas de esta institución para manejar animales en situaciones complejas. La familia Ambani, propietaria del santuario, se ha comprometido a cubrir todos los costos asociados con esta iniciativa, que busca reducir la población de hipopótamos en Colombia a menos de 30 en cinco años.