El presidente de Colombia, Gustavo Petro, desautorizó de manera contundente al director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), Carlos Carrillo, tras sus declaraciones del 24 de febrero de 2026. Carrillo había insinuado que el país no requería asistencia internacional para afrontar la crisis provocada por inundaciones en los departamentos de Córdoba, Sucre y Bolívar, que ya afectan a más de 50.000 familias.
Durante una reunión del Consejo de Ministros en Cartagena, Petro enfatizó que el país necesita apoyo externo para hacer frente a la emergencia. “No comparto la idea de que no queremos ayuda. Eso fue una malinterpretación del director de la Ungrd”, señaló el mandatario, contradiciendo así la postura oficial de la entidad y la Cancillería, que habían manifestado que la respuesta a la crisis sería suficiente con recursos nacionales.
La situación ha suscitado preocupación en diversos sectores políticos y sociales, generando la percepción de que el Gobierno estaba cerrando la puerta a la cooperación internacional. Sin embargo, Petro subrayó la urgencia de contar con equipos especializados, como dragas, para mitigar el impacto de las inundaciones. “Las dragas son necesarias para que fluya la vida, no el oro robado”, afirmó, haciendo alusión a su uso actual en actividades de minería ilegal. Ante esta crisis, el Gobierno ha declarado una emergencia económica y social, destinando $8 billones para la recuperación integral de las áreas afectadas, según el comunicado oficial de la Ungrd y el Ministerio de Relaciones Exteriores.



