La posibilidad de recibir una sanción por avanzar ante un semáforo en ámbar varía según la normativa de tráfico vigente en España. Según el Real Automóvil Club de España (RACE), las consecuencias dependen de si el semáforo muestra una luz ámbar fija o intermitente, así como de las circunstancias específicas en las que se encuentra el conductor.

Cuando un conductor se topa con una luz ámbar fija, el Reglamento General de Circulación establece que debe detenerse, siempre que lo haga de manera segura. Ignorar esta señal sin justificación puede resultar en una multa equivalente a la de saltarse un semáforo en rojo, es decir, 200 euros y la pérdida de 4 puntos del carné de conducir. Solo se permite continuar la marcha si detenerse representa un riesgo de accidente o compromete la seguridad.

Por otro lado, si el semáforo presenta una luz ámbar intermitente, el avance está permitido, pero el vehículo debe circular con precaución y estar listo para ceder el paso si es necesario. La Dirección General de Tráfico (DGT) categoriza como infracción grave el ignorar una luz ámbar fija sin motivos de seguridad, aplicándose las mismas sanciones que para las luces rojas. Además, el tipo de vigilancia en el cruce influye en la sanción, ya que un agente puede multar si observa que un conductor pasa el semáforo en ámbar fijo sin justificación.