En lo que va del año, Panamá ha registrado un total de 1,114 incendios de masa vegetal, impulsados por prácticas inadecuadas como la quema de basura, fogatas mal extinguidas y colillas de cigarrillos desechadas en zonas secas. Estas actividades, combinadas con las altas temperaturas y los vientos, han creado condiciones propicias para la rápida expansión del fuego, según alertan autoridades locales.

El Cuerpo de Bomberos de Panamá señala que entre 2020 y septiembre de 2024, los incendios han afectado alrededor de 60,614 hectáreas en el país, impactando gravemente bosques, cultivos y ecosistemas. Las pérdidas económicas derivadas de esta situación ascienden a 54.7 millones de dólares, lo que incluye costos relacionados con la restauración ambiental y la pérdida de biodiversidad.

Las provincias más afectadas por estos siniestros son Panamá, Coclé y Chiriquí, que concentran el mayor número de incidentes. Las llamas no solo amenazan la vida de las comunidades cercanas, sino que también ponen en riesgo a los equipos de emergencia que trabajan para controlar la situación. Ante este panorama, el capitán Román Rudas advierte que la mayoría de los incendios son consecuencia de negligencias que podrían evitarse, y destaca la importancia de la conciencia ambiental para prevenir este flagelo.