La decisión del Gobierno de Colombia de reconocer la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán generó una fuerte reacción diplomática en Medio Oriente y abrió un nuevo frente para la administración de Abelardo de la Espriella. Egipto, Siria, Catar, Turquía, Arabia Saudita y Palestina cuestionaron la postura anunciada por la Cancillería colombiana y advirtieron que contradice el derecho internacional.
Colombia se convirtió en el segundo país del mundo en adoptar esa posición, después de Estados Unidos. El Gobierno de Israel, en cambio, celebró el reconocimiento. Los países que rechazaron la medida sostienen que los Altos del Golán son territorio sirio ocupado y que su soberanía no puede ser modificada mediante una decisión unilateral.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Siria fue uno de los primeros en pronunciarse. En un comunicado, expresó su “rechazo categórico” a la decisión colombiana y reafirmó que “el Golán es una parte inseparable de su territorio”. Esa postura, según el material difundido, coincide con la posición sostenida por Naciones Unidas, que considera que la meseta pertenece a Siria.
Turquía también condenó el anuncio y acusó a Colombia de intentar legitimar la ocupación israelí. “Condenamos enérgicamente la declaración de Colombia en la que busca legitimar la ocupación israelí de los Altos del Golán, que constituyen una parte integral de Siria”, señaló el Gobierno turco.
Arabia Saudita calificó la decisión como una medida contraria al derecho internacional. Egipto, Catar y Palestina también se sumaron a los cuestionamientos, en un rechazo regional que volvió a poner en el centro de la agenda la disputa por el control y la soberanía de los Altos del Golán.



